La Cuna del Vino – Ciudad de toro
Con nombres en sus calles tan peculiares como de las Uvas, de los Odreros, de la Paja, de los Bollos o de
Abrazamozas por fuerza tiene que ser cuna de grandes vinos y estar circundada por feraz vega a la que riega el Duero. Tal ocurre en la histórica
ciudad de Toro ante la que ningĂşn forastero pasa sed.
Conocer Toro y disfrutar de sus callejuelas es tanto como adentrarse en remotas páginas de la historia de Castilla y León. Sus conjuntos monumentales
son precisamente vestigios de esas glorias antañonas.
Si sus vinos, amparados por la garantĂa de una de las cinco denominaciones de origen con que cuenta Castilla y LeĂłn, gozan ya de justo renombre
tras haber eliminado por mor de la enologĂa la reciedumbre de antaño, la vega del Duero proporciona otros no menos afamados productos de huerta,
cual son las cerezas o los perucos toresanos, amen de un conjunto de hierbas aromáticas que permiten al Padre Evencio elaborar orujos para reconfortar
tanto cuerpos como ánimas.
Toro, de magnĂfica Semana Santa y unas honras a San AgustĂn en las que el vino es protagonista, dispone en sus mesones y “casas de comidas” de una gastronomĂa tĂpicamente zamorana -el bacalao se enseñorea de los tradicionales fogones- perfectamente incardinada con las modernas tendencias culinarias en restaurantes de reciente construcciĂłn que tratan de ubicarse en edificaciones histĂłricas restauradas al efecto. Para el descanso del viajero, la ciudad de Toro tiene una oferta hotelera está complementada con una amplia oferta de alojamientos de turismo rural en los pueblos de su comarca.
Como toda ciudad importante, tuvo Toro importantes hospitales de los que se conservan las fábricas de tres: el del Obispo, el de pobres
convalecientes y el de las Angustias. También dispuso de importantes fundaciones monásticas de las que aún perduran los conventos
del Sancti Spiritus, fundado por Teresa Gil y con una notable colecciĂłn artĂstica; de Santa Clara, que guarda el sepulcro de la infanta doña Berenguela;
de santa SofĂa, con tallas de la escuela de Juan de Juni, y de la PurĂsima ConcepciĂłn en el que puede admirarse una muy buena colecciĂłn de ornamentos
litĂşrgicos.